Una alternativa apropiada para cada caso

No importa si se trata de una empresa o alguna persona que desarrolla alguna actividad profesional, siempre se requieren insumos para desarrollarlas y se busca una forma accesible para contar con ellos.

En estos casos, cuando se desea adquirir un vehículo, maquinaria, equipo de cómputo, mobiliario o cualquier otro activo que se requiera, se pueden seguir cuatro caminos diferentes, cada uno con sus ventajas y desventajas y lo más importante es conocerlas, pues una sola no será la mejor alternativa siempre.

factoraje-financiero

Compra directa

Es una compra tradicional en la que se compra un artículo y se liquida en mensualidades o en un solo pago, según se acuerde con el vendedor.

En este caso se pierde liquidez, pues se entrega capital y se deduce solamente a través de la depreciación de equipo.

Compra a través de una entidad financiera

La compra se realiza con un intermediario para que liquide el costo y se le paga al intermediario bajo un esquema de crédito.

En este caso, se contrae una deuda sujeta a intereses e IVA y se es dueño del bien hasta que se acaba de liquidar. Se puede deducir de impuestos a través de la depreciación.

compraventaempresas

Arrendamiento financiero

El bien requerido se renta y los pagos se consideran a cuenta del precio del bien, adquiriéndolo por lo general a un costo más bajo por el financiamiento.

En este caso no se pierde liquidez y se adquieren los bienes siendo propietario fiscal y el propietario legal es quien ofrece el arrendamiento.

El gasto que se realiza es deducible de impuestos y al finalizar el tiempo acordado en el contrato, se tiene la opción a comprar en definitiva el bien a un precio que es mucho menor que el de un bien nuevo.

Este esquema facilita la planeación financiera de las empresas.

Arrendamiento puro o leasing

En este caso el bien se renta por un período determinado y se paga solamente el uso, sin necesidad de descapitalizarse.

Al final del contrato el bien se devuelve, pudiendo solicitar otro contrato y adquiriendo un bien nuevo, facilitando la actualización de los bienes al tener algo nuevo siempre.

Es posible deducir los pagos mensuales en su totalidad.

Este esquema tiene la bondad de conservar el capital y reducir la carga fiscal por la obtención de bien requeridos por la empresa o profesional.

Estas modalidades se deben aplicar dependiendo de la situación para la que se desee aplicar. Particularmente el esquema de leasing es usado como arrendamiento automotriz para la adquisición y actualización de autos utilitarios con la facilidad de contar con los autos de inmediato sin tener que liquidarlos completamente para poder disponer de ellos.

En otros países ha probado su efectividad y en nuestro país tiene poco tiempo.

Una ventaja es que su implantación a través de las SOFOM’s (Sociedad Financiera de Objeto Múltiple), como Unifin en México, permite que se aplique también a personas físicas, haciéndolo muy atractivo dadas las condiciones económicas.

El principal criterio para aplicar estos esquemas se puede resumir de forma muy objetiva con la frase: Compra lo que se aprecia y renta lo que se deprecia.