La diplomacia

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Fuimos el día de ayer a uno de los hoteles en México DF, donde tienen verdaderamente todo para hacer a un huésped sentirse más cómodo que en su casa, además de tener todas las instalaciones para hacer todo tipo de eventos públicos y privados con el mejor servicio, dándole toda la profesionalidad al lugar.

En uno de aquellos hoteles se llevó a cabo una conferencia internacional sobre la importancia de la diplomacia en el clima político y desarrollo mundial.

La conferencia era una que contaba con cuatro módulos sobre el orden diplomático, que fueron impartidos por varios ex embajadores de algunos de los países más influyentes en el desarrollo político mundial.

Todos los expositores me resultaron muy interesantes y sus temas de suma relevancia; sin embargo, hubo uno en especial cuyo tema me llamó más la atención, simplemente porque es uno del que no nos hablan todos los días, mucho menos en la esfera civil.

Se trataba del código de protocolos diplomáticos entre funcionarios de los miembros del cuerpo de relaciones exteriores, un módulo que fue impartido por el ex embajador de Francia en China, alguien que además ha visto y hecho mucho en su vida por su país.

El embajador nos dice que una de las principales formas de iniciar bien una negociación diplomática es refiriéndose a sus colegas de otros países de una manera formal y respetuosa, siempre utilizando los protocolos se su país cuando uno se encuentra en él, por lo que siempre se debe de estar informado sobre todo tipo de usos y costumbres del país que se visita.

Internacionalmente hablando, es preciso saber que nunca hay que referirse a alguien por su primer nombre, sino siempre por su título y apellido, de la misma manera que nunca hemos de presentar a nuestras esposas o esposos por su primer nombre, aunque se está hablando con el servicio doméstico de una casa.

A su vez, es siempre necesario referirse a los embajadores  como “Su Excelencia”, mientras que a cualquiera con un rango más bajo a éste se les dirá Señor o Señora.

En el caso en que se esté hablando con personajes de títulos nobiliarios, es necesario

(a menos de conocerse muy bien), hablares por su título adecuado, tanto al aristócrata como a sus esposa.

Es decir, si se está hablando con un Conde, es necesario referirse a su esposa como Condesa, seguido por el lugar o provincia de donde provenga el título; por ejemplo,

“Duque de Edimburgo” o “Príncipe de Gales”, esto sólo si se le está refiriendo en tercera persona, de lo contrario es suficiente con “Su Excelencia”.

La comunicación es la base de la negociación y el respeto es aquello que la hará efectiva; la falta de éste puede terminar con un desacuerdo absoluto y con una falla en las negociaciones; ergo, fallar en los objetivos.

Esto no solamente se reduce a las esferas diplomáticas, sino en la vida civil también, ya que el respetar es una obligación de todos y el ser respetado, un derecho universal.